
Durante los últimos dos siglos, las agencias misioneras tradicionales han desempeñado un papel significativo e irremplazable. También han demostrado algunas debilidades.
Era necesario algo nuevo: una estructura interdenominacional pero fundamentada en la iglesia local, como centro de toda la obra del Señor.
Algo que reflejara las características propias de nuestras iglesias locales, para que éstas siempre mantengan el protagonismo que la Palabra de Dios les concede, mientras al mismo tiempo supiera aprovechar la colaboración con agencias europeas, norteamericanas y latinas. Algo que reflejara el compromiso prioritario de predicar el evangelio y levantar nuevas iglesias, todo esto en regiones del mundo más necesitadas que España.
En este espíritu nació en 1997 a iniciativa de Carlos Madrigal, la federación de asambleas y entidades llamada MPI «Misión Pionera internacional» con un triple propósito: 1) apoyar la obra misionera española existente, 2) crecer como iglesias locales en conciencia y compromiso misionero, y 3) colaborar –en la parte humana– en el levantamiento y envío de nuevos misioneros españoles.
Misión Pionera Internacional se estableció en su día como una federación de iglesias locales y entidades evangélicas afines –como pueden ser misiones, escuelas bíblicas, sociedades bíblicas, organizaciones evangelísticas, etc.– para llevar a cabo la obra misionera pionera a escala internacional.
Es una asociación libre: cada cual retiene su plena autonomía, pero al mismo tiempo siente como suya la tarea misionera.
Las condiciones actuales requieren que maximicemos los dones y la experiencia que aportamos unos y otros, y que evitemos la duplicación inútil de esfuerzos y recursos.
Podemos y debemos colaborar juntos para enviar a misioneros españoles a países más necesitados del evangelio que el nuestro.

